Historia

Historia de Cheste

Conoce los orígenes de Cheste. Desde el motivo de su nombre, pasando por sus pobladores y evolución hasta la actualidad.

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A principios del segundo milenio antes de nuestra era, se produjo en Europa el inicio de lo que hoy conocemos como Edad del Bronce. En su transcurso se llevaron a cabo grandes avances tecnológicos y un amplio crecimiento demográfico.

Fruto de estos factores la sociedad evolucionó hacia estadios más complejos. El incremento demográfico fomentó la sedentarización de la sociedad, que se asentó en pequeños núcleos de población.

El Nombre

El Nombre

Uno de los misterios más atractivos y sin resolver de la historia de Cheste, fue y es el por qué del nombre de Cheste, Xest, Chest, Chestalcampo, Gestalcampo, Miralcamp, Gestalcamp, Xest-al-Camp, Gestalcam, Gestelcam, Gest o Geste, formas que aparecen en los documentos y testimonios de las diferentes épocas desde la llegada de Jaime I haciendo referencia a este lugar. El significado del mismo ha sido cuestionado incansablemente.

Existen dos trabajos inéditos sobre Cheste escritos uno por Vicente Navarro Tamarit, y el otro por José Arnau y Tarín, donde se exponen algunas hipótesis sobre el origen del nombre de Cheste.
Según el primer autor, en el libro Monografía Histórica de la Villa de Cheste al Campo, el topónimo provendría del griego Gestes (Khestés), una medida de capacidad con la que se medía el aceite. Ofrece una segunda hipótesis en la que le otorga un origen árabe, aunque Navarro Tamarit manifiesta su incertidumbre al respecto.
Origen Griego

Un culto sacerdote ya fallecido hacíalo derivar de una voz griega (...) (Gestes) -Khestés- que era una medida de capacidad para líquidos con el que medían el aceite, medida equivalente a O’539 litros, pequeña como se ve;y al ser pequeño el término y cosechero de aceite, se le pudo designar así para indicar su pequeña producción.

Origen Árabe

Otro autor dice Xest, palabra árabe que significa hombre que sirve a los mezquitos o sabios sacerdotes que ofician en las Mezquitas. Según esta etimología Cheste sería de origen árabe.
Por su parte, Arnau y Tarín en Breve Reseña Histórica de la Villa de Cheste Alcampo, refuerza la hipótesis del origen en la voz “Geste” como medida de aceite, aunque introduce una nueva versión según la cual, Gestalcampo haría referencia a un campamento de batalla romano.

Por último, en el año 1996, Joan Domingues Bell-lloch realizó una nueva aproximación al tema derivada de las aportaciones hechas en 1990 por el lingüista de Sevilla, Stefan Ruhstaller, para el municipio de Carmona llamado Chiste.

Ruhstaller había agrupado los topónimos de Chiste (Carmona), Cheste / Xest (Valencia) y Siste / Chist / Santiago de Chiste (Utrera), hoy desaparecido. Tras analizarlos, concluyó que estos términos procederían del latino Sextus, que vendría a referirse al Sexto Miliario en una vía de comunicación romana. O sea, 6 millas o 6.000 pasos respecto a un punto de partida.

Con esta información Domingues buscó en su momento otros elementos de relación más cercanos geográficamente y encontró, no lejos de nuestro pueblo, el de Quart de Poblet o el de Quart de les Valls, entre otros, que aparecen situados exactamente a 4.000 pasos de las ciudades de Valencia y Sagunto respectivamente, cumpliéndose el requisito del Quartus latino.

Ahora bien, nuestro autor se preguntó qué punto de referencia debía tomarse para contar las 6 millas hasta Cheste. Siguiendo las investigaciones de Josep Corell, latinista y profesor de la Universidad de Valencia, nos situó en el territorio de Edeta y dentro de éste miró hacia dos posibles lugares, Villamarchante y Ribarroja / el Pla de Nadal, para finalmente decantarse hacia el segundo.

De ser cierta esta hipótesis, Cheste habría sido un pequeño núcleo situado a esa distancia en concordancia con el Sextas romano y surgido en un cruce de caminos que comunicaban tres de las cuatro zonas en que, según Corell, se estructuraba el territorio de Edeta.

Los primeros pobladores

Los primeros Pobladores

A principios del segundo milenio antes de nuestra era, se produjo en Europa el inicio de lo que hoy conocemos como Edad del Bronce. En su transcurso se llevaron a cabo grandes avances tecnológicos y un amplio crecimiento demográfico.

Fruto de estos factores la sociedad evolucionó hacia estadios más complejos. El incremento demográfico fomentó la sedentarización de la sociedad, que se asentó en pequeños núcleos de población.

Según Escolano, los primeros pobladores de la región de Cheste debieron ser miembros de algunas tribus pertenecientes a la antigua Edetania. Así lo indican los numerosos yacimientos de diversas épocas, como los restos encontrados en "El Castillarejo" (Cerámica ibérica y puntas de lanza de la edad del Bronce). Está ubicado sobre un cerro a unos 200 metros sobre el nivel del mar, a una distancia de 3km de Cheste, bordeando el barranco de Posalet. Desde aquí, se domina un amplio territorio: al norte las estribaciones de la sierra de Chiva, por el noreste la zona de Villamarchante y Ribarroja.

Los otros yacimientos que forman este grupo son: la Serretilla, el Cabezo Redondo, y el Altico del Ramat. Se aprecia una gran homogeneidad entre ellos en cuanto a dimensiones, emplazamientos y materiales se refiere. Se observa que todos los asentamientos mantienen un denominador común, la rambla del Poyo. Esta rambla ofrecía agua de forma esporádica a los poblados, asi como un buena via de comunicación entre los núcleos.

Probablemente dichos yacimientos estuviesen vinculados entre sí mediante relaciones de parentesco.

Nos inclinamos a pensar que sus pobladores se dedicaron principalemente a la agricultura, dejando la ganadería como actividad secundaria

Existen otros yacimientos relacionados al parecer con otro grupo de asentamientos, como son el del Cuchillo o el de la Loma Ferrer.
En los yacimientos de Cheste se observan, además de abubndantes restos cerámicos, ciertos artefactos realizados en piedra de distintas y variadas calidades.

Por su parte, la transición desde la cultura del Bronce a la cultura ibérica no se manifiesta en esta zona de modo evidente. El hecho de que no exista continuidad entre los estratos propios de la Edad de Bronce y los de la época ibérica, implica la ausencia de participación de esta zona directamente en esa transición cultural.

El tesoro de Cheste

El tesoro de Cheste

Tesoro de Cheste

A mediados del siglo IV a.C., las potencias mediterráneas de la época, Roma y Cartago, se disputaban sus áreas de iinfluencia y aprovisionamiento. Estos acontecimientos quedarían reflejados de manera especial en el área que nos ocupa.

El pueblo de Cartago, obligado por sus derrotas frente a Roma, inició una serie de incursiones, penetrando en Hispania para abastecerse de minerales preciosos y mano de obra. Este hecho, estuvo acompañado frecuentemente de saqueos que crearon una inestabilidad social y política que se plasmaría, entre otras cosas, en la ocultación de tesoros.

En el ámbito que tratamos, es de gran relieve el tesoro de Cheste, también denominado tesoro “de la Safa”. Es la prueba de la presión que generaron los púnicos en tierras levantinas y su penetración hacia el interior.

Entre las monedas destaca un denario Sgdenham 140 (RRC 44.5 desde 211 a.C.) empleado para fechar la ocultación. Esta debió realizarse en una fecha próxima a la Segunda Guerra Púnica
En base a estos hallazgos, se deduce que fue en la costa donde se debatió la rivalidad entre Roma y Cartago. Las tierras del interior quedaron descolgadas de los circuitos monetarios que crearon las potencias. La presencia masiva de monedas hispano-cartaginesas en el tesoro ‘de la Safa” se debe a, por un lado, su proximidad a Cartago-Nova, y por otro, la expansión Bárquida y la Segunda Guerra Púnica. Y es que, durante el siglo III a.C., toda el área valenciana quedó dentro de una órbita monetaria claramente cartaginesa.

Época Romana

Época Romana

Ciudad Romana

El dominio romano sobre la península fue un proceso continuo, que se inició a finales del siglo III a.C. con la Segunda Guerra Púnica, que transformó a Roma, en la potencia hegemónica en el Mediterráneo Occidental y que se mantuvo hasta la desintegración del Imperio, provocada por las oleadas de los pueblos “bárbaros” procedentes de Europa Oriental y Asia.

La administración de los nuevos territorios conquistados por los romanos se basó en su división en provincias al mando de un gobernador sustentado por una fuerza militar permanente.
Cheste, al igual que el resto de la Comarca de la Hoya de Buñol-Chiva donde se sitúa, estuvo integrada dentro de la provincia Tarraconensis, que antes de la reforma de Augusto era llamada Citerior.

Durante el periodo romano, se desarrollaron en la zona de Cheste algunos asentamientos urbanos. La mayoria seguían los dictados propios de las ciudades de la época. Este tipo de asentamientos aparece representado en Cheste en tres yacimientos: la Rambla de la Canaleja, las Canales y Cambrillas. Todos ellos podrían haber dependido por proximidad y buena comunicación de Valentia o Edeta.

No obstante, después de varios siglos de dominio romano, el imperio inició su decadencia. El fin del esplendor romano se sitúa en el siglo III. Las victorias de las tribus bárbaras, la grave crisis económica y la decadencia del sistema urbano, precipitaron su final.

El proceso, anunciado ya dos siglos antes, se completó en el año 477 con la desaparición del Imperio Romano de Occidente y la creación del Reino Visigodo de Hispania fundado por Alarico II.

Los vestigios de época visigoda más cercanos a Cheste se hallan en Valencia -sede episcopal- y en el Pla de Nadal (Ribarroja). Tendremos que esperar para hablar con seguridad de nuevos pobladores en la zona a la llegada de los musulmanes. Las constantes luchas por el poder establecidas entre la nobleza visigoda a lo largo del siglo VII provocaron la aparición de un Estado débil que se vio incapaz de frenar la invasión musulmana del año 711.

Si los musulmanes se encontraron ya con un lugar poblado cuando se asentaron en Cheste sigue siendo una incógnita, al igual que la forma como se produjo el paso de la sociedad romana a la musulmana.

El dominio Islámico

El dominio Islámico

Si los musulmanes se encontraron ya con un lugar poblado cuando se asentaron en Cheste sigue siendo una incógnita, al igual que la forma como se produjo el paso de la sociedad romana a la musulmana.

Probablemente Cheste mantuviera un reducido núcleo de población que debió asumir sin demasiados problemas la nueva civilización y que quedaría encuadrada en el territorio de la Korá (demarcación administrativa o provincia) de la madina Balansiya como denominaban los valencianos musulmanes a su ciudad principal. A escala local formaría parte de la red de alquerías que explotaba los espacios irrigables y algunas extensiones de secano en torno a fortalezas defensivas que en nuestro caso sería el hisn de Chiva.

Las comunidades rurales musulmanas se organizaban en pequeños poblados, dispuestos en torno a una fortaleza central o hisn. Sus habitantes controlaban un espacio impreciso, y raramente delimitado, cercano al lugar de hábitat. La mayor parte de las ocasiones disponían de una reducida red de irrigación aprovechando los cursos fluviales.

En el caso de Cheste sólo tenemos referencias tardías al cultivo de cereal, la viña y el lino. También contaban los chestanos musulmanes con diversas formas de aprovechamiento ganadero, cuando menos de carácter doméstico.

El primer núcleo de población que podamos relacionar con el actual Cheste debió ser una pequeña alquería islámica tendida en la ribera izquierda del río de Poyo (Poditun o Pudies en la documentación de la época) un par de meandros más abajo de la confluencia de los tres barrancos hoy conocidos con los apelativos de: Grande, Gallo/Chiva y Cueva Morica. La alquería, su núcleo urbano, debió localizarse en el denominado barrio de la Morería conocido como “lugarico viejo” y debió contar con algunos de los edificios característicos del urbanismo islámico, al menos una pequeña mezquita. También podríamos suponer que este lugar poblado existiese antes de la islamización de la zona, aunque el único indicio es, de momento, la posibilidad de que su topónimo, su nombre, sea de origen latino y anterior a la arabización cultural.

La conquista Cristiana

La conquista Cristiana

Carta Puebla

Durante el siglo XIII, las taifas de la zona cedieron ante el empuje de los guerreros del norte, aragoneses y catalanes. Jaime I pactó con ellos la divisoria Biar-Bussot en el tratado de Almizra en 1244.

Las primeras referencias que podamos relacionar con Xest o Cheste provienen, de momento, del llamado Llibre del Repartiment.

Recogemos la noticia de un callejón de la ciudad de Valencia identificado como Açuqaq de Alt Alchesti. La expresión “alqueriatn deXest, iuicta Xivam”, sugiere que Cheste pudo ser una alquería de la red de lugares que defendería el hisn de Chiva, No deja de sorprendernos, sin embargo, que tal señorío, en realidad una pequeña alquería aparezca relacionado con personajes de verdadera relevancia en el panorama político de la época.

Durante las primeras décadas tras la ocupación de Valencia se desató un intenso y confuso mercado de tierras e inmuebles que alteró de modo significativo el cuadro de donaciones que presenta el Repartiment. Lo bien cierto es que a los pocos años, en 1244, Cheste aparece en manos del propio rey Jaime I y es objeto de un intercambio en el que interviene Abú Zayd tal como recoge el relato mismo de la crónica real, el Llibre deis Feyts.

El 10 de septiembre de 1251, Jaime I entrega Cheste a Ximén Peris de Arenós a cambio de las poblaciones de Onil y Castilla En el documento, el rey entrega los castillos y las villas de “Villamarchant et de Chest” recibiendo, a cambio, el castillo y villa de Castalla y la torre de Unili —Onil-.

A partir de este momento el linaje de los Peris de Arenós enseñoreó Cheste durante 150 años, hasta principios del siglo XV.

Tiempo después, el rey Jaime II de Aragón concedió a Cheste el título de "Mero y Mixto Imperio con todo su ejercicio" reconocido más tarde por sus sucesores Alfonso IV el Benigno o Pedro IV el Ceremonioso.

Cronológicamente, el primer documento poblacional es la carta de la colonia cristianas.

El documento fue firmado conjuntamente por Ximén Peris de Arenós y su mujer Sancha Ximenis, señores de Cheste en aquellos años.

Con todo, la situación en la zona, que registró una permanencia generalizada de las comunidades indígenas tanto en los territorios de Chiva y Cheste como en la Hoya de Buñol, parece indicar un sometimiento relativamente pacífico ante los invasores lo que les permitió una cierta continuidad en el mantenimiento de las estructuras internas de las comunidades islámicas.

Los nuevos barones

Los nuevos barones

Familia Mercader

Los Mercader fueron promovidos por la nueva dinastía Trastámara y ennoblecidos. El linaje prolongó su control sobre Cheste, y también sobre Buñol, hasta la desaparición de los señoríos bien entrado el siglo XIX.

El principio del siglo XV aparece marcado por una de las crisis más importantes, y más ampliamente debatida entre los historiadores. El 1410, el rey Martín de la corona de Aragón fallece sin sucesor. Son varias las candidaturas que presentaron sus derechos a heredar la corona de Aragón, de manera que estalló el conflicto entre los dos personajes de mayor relevancia. Tras diversos enfrentamientos y tensiones eligen a un sucesor: el príncipe castellano Fernando de Trastámara.

En el ámbito que nos atañe, el siglo XV supone la aparición de una nueva estirpe noble que será protagonista de la historia de Cheste a partir de este momento: la familia Mercader.
Juan de Vallterra vendió el 18 de julio 1440 la baronía de Cheste al señor de Chiva y Castellnou, Guillem Ramón de Montcada. Muy poco después, en mayo de 1455, su hija Orfresina, vende la baronía a Berenguer Mercader, señor de Buñol.

Pedro Mercader heredó de su padre, Berenguer Mercader, tanto el señorío de Buñol como la baronía de Cheste, de los que fue señor desde el año 1471 hasta su muerte en el año 1512. A partir de este momento, cada señorío emprendió su propia singladura, al ser repartidos entre sus dos hijos, Juan Mercader Blanes y Baltasar Mercader.

Los primeros barones de Cheste llevaron a cabo una política matrimonial relativamente ambiciosa, tratando de emparentar con otras casas de la pequeña nobleza valenciana.

No obstante, mientras los condes de Buñol adquirieron una envidiable influencia política en la capital del reino de Valencia y emparentaron con las casas más importantes (Cervellón, Villatorcas, Albaida, Guadalest, etc.), los barones de Cheste formaban parte de la pequeña nobleza. Carentes de poder político, su nivel de vida y sus relaciones sociales les aproximaban a la burguesía urbana.

Desde el año 1837 coexistieron dos títulos nobiliarios que tienen como referencia a nuestra localidad. Uno de ellos fue el de barón de Cheste, que desde el siglo XV mantuvo su apellido histórico, Mercader, a la vez que -a principios del siglo XIX- obtenían los títulos de conde de Buñol y marqués de Malferit y el título austracista de marqués de la Vega. Por el contrario, el título de conde de Cheste es de reciente creación y puramente honorífico. Sus portadores, apellidados de la Pezuela, jamás tuvieron poderes territoriales, feudales o jusrisdiccionales sobre Cheste.

La repoblación

La repoblación

La entrada en el siglo XVI nos abre las puertas de la etapa moderna. El enlace del monarca de Aragón Fernando II, con la princesa castellana Isabel, concebido como una simple unión dinástica, tendrá a la larga unos efectos de enorme trascendencia.

Un aspecto fundamental del periodo será, sin duda, la presión sobre los musulmanes chestanos, todavía mayoría de la población, que tras las órdenes diocesanas de bautismos forzados y conversiones impuestas serán denominados moriscos o cristianos nuevos.

La renovada Inquisición permitió desatar una feroz persecución contra todas las formas de oposición y su encarnizamiento resultó claramente destacado en el caso valenciano.

El progresivo aniquilamiento de los no cristianos respondía al programa de autoritarismo y centralización del matrimonio real y fue incrementado por sus sucesores, la dinastía de Austria.
La presión, que se había hecho patente en épocas anteriores y aumentó hasta provocar las expulsiones de 1492 (castellanos de religión hebrea) y de 1609 (aragoneses y valencianos de religión islámica).

El principio del siglo XVI presenta además un nuevo y grave conflicto interno: la sublevación popular de las Germanías (1519-1523)

La expulsión de los moriscos favoreció una segunda repoblación. Así, en el año 1611, Cheste fue repoblada con familias de Aragón y de Castilla. Lo que dio pie al barón, Cristóbal Mercader, para imponer una nueva carta puebla. Ésta fue la fuente de la tensa situación que se vivió durante gran parte del siglo XVII y que enfrentó al señor, Luis Mercader, con los vasallos, durante más de 80 años.

La presión sobre los musulmanes chestanos, todavía mayoría de la población, que tras las órdenes diocesanas de bautismos forzados y conversiones impuestas serán denominados moriscos o cristianos nuevos.

La carta puebla de 1611

La expulsión de los moriscos y la repoblación.

La presión sobre los musulmanes chestanos, todavía mayoría de la población, que tras las órdenes diocesanas de bautismos forzados y conversiones impuestas serán denominados moriscos o cristianos nuevos.

La carta puebla de 1611, en tanto que nueva escritura de población, consagraba el dominio señorial sobre toda la baronía, por el que el señor gozaría no sólo de la propiedad sobre la tierra, sino también de poderes jurisdiccionales sobre los campesinos.
La baronía de Cheste jamás admitió la nueva situación que, a través de la carta puebla de 1611, su señor trató de imponerle. Los conflictos empezaron casi inmediatamente y estallaron a mediados de siglo contra Luis Mercader.

El barón de Cheste se empleó a fondo recurriendo a los más diversos medios para doblegar la resistencia campesina. En primer lugar, debieron soportar las represalias y actos hostiles de su señor. En segundo lugar, la baronía quedó gravemente endeudada.

Finalmente, en 1689, aceptó firmar una concordia que dejó en suspenso la carta puebla de 1611 impuesta después de la expulsión de los moriscos y estableció nuevos derechos y privilegios - con ventajas importantes frente a los pueblos del entorno (Chiva y Buñol) para los habitantes de Cheste.

El fin de los señorios. SiglosXVIII y XIX

El fin de los señorios. SiglosXVIII y XIX

Apenas superada la crisis del siglo XVII —y cuando la población y la economía empezaban a recuperarse- se inició la Guerra de Sucesión, una guerra civil que facilitó el camino hacia la uniformización y centralización, poniendo punto final a la época foral. La baronía de Cheste sufrió directamente el impacto del conflicto bélico.

Después de esto, y a pesar del dudoso comienzo de la centuria, se inició un crecimiento económico, que posibilitó un considerable incremento demográfico. La población de Cheste había superado ya a finales del siglo XVII los efectos de la expulsión de los moriscos, alcanzando los 160 hogares. A principios del siglo XVIII, recién acabada la Guerra de Sucesión, la población de la baronía no sólo se mantenía, sino que había crecido ligeramente.

Fue en este periodo cuando se intensifico pugna constante entre los vecinos y el señor por el control del poder municipal de la baronía de Cheste.

Apenas habían transcurrido treinta años desde que señor y vasallos aceptaran la concordia que recomponía sus recíprocas obligaciones cuando los campesinos de Cheste y su señor, Diego Mercader, nuevamente volvieron a enzarzarse en diversos pleitos y litigios. La oposición antiseñorial enlazó sin solución de continuidad con las situaciones revolucionarias que caracterizaron la primera mitad del siglo XIX.

Estas características y contradicciones fueron inherentes a la crisis del Antiguo Régimen, aquella sociedad anterior a la revolución liberal, definida por los señoríos, los privilegios y el absolutismo.

La reacción feudal, desde el tercer cuarto del siglo XVIII, provocó nuevos enfrentamientos y pleitos. Esta tensa situación se mantuvo hasta la invasión francesa y la llegada de los primeros decretos de las Cortes de Cádiz.

En mayo de 1814, la situación política dio un giro brusco. Fernando VII decretó la derogación de la Constitución. Se iniciaba así la restauración del viejo orden., un periodo en que la reacción señorial fue la nota dominante.

En este contexto, se entiende perfectamente la resistencia antiseñorial. La situación económica favorecía el descontento social y político. En este periodo, adquirió cierta preeminencia la lucha del ayuntamiento de Cheste por retener la propiedad de sus montes y pastos.
El siglo XIX supuso el final de los señorios en la Baronía de Cheste y la decadencia definitiva del sistema del antiguo régimen. Las guerras Carlistas fueron la última amenaza de un sistema moribundo.

Y es que, los acontecimientos revolucionarios que acontecieron en la primera mitad del siglo XIX implicaron el paso de la sociedad señorial a la capitalista.

Los señoríos fueron abolidos, las tierras de la Iglesia y de los municipios fueron desamortizadas y se estableció la libertad de industria y comercio. A nivel social, se estatuyó la igualdad jurídica de todos los ciudadanos, desapareciendo la división estamental. A nivel político, se instauró un sistema representativo, expresado en la pluralidad política, elecciones periódicas y un marco constitucional.

Siglo XX

Izquierdas y derechas: entre la república y la dictadura (Siglo XX )

 El 30 de diciembre de 1874 el general Martínez Campos, realizaba un pronunciamiento a favor de la restauración de la monarquía en la figura de Alfonso XII. A pesar de la importancia política del hecho, la principal preocupación de los habitantes de Cheste en aquellos momentos no estaba centrada en este acontecimiento, sino en su deseo de que se derrotara rápidamente a los carlistas que les hacían la vida imposible por sus continuas incursiones. La actuación de estas bandas suponía un pesado coste para una población que era eminentemente agrícola. Por ello, se vio con gran esperanza la rapidez con que el primer gobierno de la monarquía, presidido por Cánovas, solucionó el conflicto.

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Cánovas configuró un sistema político en el que dos grupos mayoritarios, liberales y conservadores, se alternaban en el poder. Las demás fuerzas e ideologías no tenian ninguna representación.

No obstante, con la aprobación del sufragio universal, la situación cambió radicalmente. Esto fue determinante para que el republicanismo desafiara al bipartidismo. Los últimos años del siglo XIX y primeros del XX fueron los de máxima expansión republicana, aprovechando el descontento producido por la derrota en la Guerra de Cuba.

A fines de la primera década del siglo XX, comenzaron a manifestarse graves conflictos dentro del sistema político existente. El inmovilismo de los políticos monárquicos generó un incremento de la conflictividad al no existir unas vías por donde encauzar sus demandas. En esas circunstancias se produjo el inicio de la Primera Guerra Mundial, que inmediatamente tuvo una gran repercusión política e ideológica.

Las repercusiones fueron muy importantes para las siguientes décadas, especialmente las económicas. Un reflejo evidente de los problemas económicos que sufrieron especialmente las zonas agrícolas, fue la crisis demográfica que padecieron algunas de ellas. Nuestra comarca, sufrió un descenso del 4%, siendo la reducción especialmente sensible en las poblaciones de mayor proyección agrícola, como Godelleta o Cheste.

En el año 1923 los problemas se multiplicaban, los gobiernos apenas duraban unos meses, y las movilizaciones populares no cesaban. Ante todo ello, la única salida que vieron un grupo de militares fue realizar un pronunciamiento, encabezado por Primo de Rivera. Tras el golpe, se instauró una dictadura que se prolongo durante 7 años.

Con el paso del tiempo, la posición del dictador se fue debilitando, hasta que en 1930 el rey retiró la confianza a Primo de Rivera, que se vio obligado a dimitir.

Se convocaron nuevas elecciones, en las que quedó bien patente la evolución de la sociedad chestana, y su deseo de avanzar en la democratización y las reformas sociales:

Los partidos de la izquierda consiguieron nueve concejales frente a los cuatro del Sindicato Agrícola, siendo la primera vez desde la restauración de la monarquía que sucedía. Lo mismo ocurrió en la mayoría de las grandes ciudades. De ahí que Alfonso XIII considerase que los españoles no deseaban su continuidad y se exiliase, proclamándose el 14 de abril de 1931 la Segunda República.

A partir de ese momento, Cheste se vinculará al proyecto de progreso y democratización encabezado por republicanos y socialistas

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No obstante, el enfrentamiento entre la derecha y la izquierda se fue agravando, y eso hizo que ambas ideologías se presentaran agrupadas en bloques en las elecciones de 1936. Por una parte, las izquierdas en el Frente Popular y por otra, el Bloque Nacional, que en Cheste obtuvieron respectivamente el 51% de los votos y el 47% de ellos.

La actuación del nuevo gobierno se vio mediatizada por el rápido incremento de la violencia política que culminó con el levantamiento de los militares el 18 de julio de 1936, noticia que se conoció en Cheste ese mismo día, durante la celebración de una serenata.
Tras el golpe, se inició la guerra civil que se prolongó a lo largo de tres años y que dividió a los pobladores de Cheste, en uno de los episodios más sangrientos de la población.

A partir de la muerte de Francisco Franco comenzó un periodo de transición marcado por dos concepciones distintas, los grupos que deseaban una ruptura total con el sistema existente y otros que estaban por que participaran en él los sectores más aperturistas del franquismo.

Finalmente se impuso la última alternativa y comenzó el proceso reformista encabezado por Adolfo Suarez. Se inició con la vuelta a la monarquía representada por Juan Carlos I, se continuó con la disolución de las Cortes Franquistas y la aprobación de la Ley de Reforma Política, hasta llegar a la aprobación de una nueva constitución consensuada entre los grupos de izquierda y los más inclinados a la derecha.

Los resultados de la primeras elecciones generales en Cheste (15 de junio de 1977), venían a demostrar que en esos momentos las ideas de democracia y progreso se vinculaban a las ideologías de la izquierda y que la sociedad chestana se alejaba de todo lo que podía suponer autoritarismo y represión.

Se abría así el nuevo periodo histórico en el que las nuevas libertades y la capacidad de elección constituyen la base fundamental.

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